domingo, 16 de julio de 2017

Personal Affairs... Asuntos de Familia de Maha Haj


Situémonos: estamos en Nazaret, en el Estado de Israel, no en tiempo de Cristo, sino en la actualidad. Protagonistas: una pareja que llevan años casados y empiezan a estar hartos el uno del otro, en la que los silencios son más frecuentes que los diálogos, cada uno ha ido desarrollando sus sueños y sus fantasías en secreto y fuera del alcance de su cónyuge. Tienen dos hijos, uno vive en Ramala(Ramallah), aspira a permanecer soltero durante toda su vida, a pesar de lo cual, por aquello de las contradicciones, tiene novia (aunque él opine que es sólo amiga con derecho a roce), otro hijo vive en Suecia y otra hija embarazada cuyo cuñado bruscamente se convierte en actor de cine. Finalmente, una abuela diabética a la que se le va la cabeza y empieza mostrar rasgos de senilidad. Tal es el cuadro de protagonistas.

Si algo subyace en esta película es la perfecta descripción de todos los personajes, algo que el espectador percibe a los pocos minutos de iniciada la trama. Hay que decir que se trata de una familia judeo-palestina, pero, paralelamente, tranquilizar al espectador diciendo que la influencia de aquel conflicto ya secular no tiene ninguna importancia en el desarrollo de la trama. Éste responde solamente a los rasgos de una comedia amable que hay que agradecer a su director, Maha Haj. La cosa es tanto más meritoria en la medida en que se trata de su ópera prima. Excelente comienzo, en cualquier caso.


La pareja protagonista nos muestra lo que es la rutina en el seno de una familia, especialmente cuando los hijos ya están criados, no hay nietos y ambos cónyuges deben sentarse uno frente al otro: si no hay nada que decir, si ambas partes han perdido la noción de que un matrimonio supone siempre la idea de compartir problemas, sueños, presente y futuro, mal asunto. Un hogar tranquilo puede convertirse en un infierno con el fuego siempre requemando la convivencia. Se sabe que ese momento ha llegado en una pareja cuando dejan de prestarse atención mutua.

La pareja decide ir a Suecia a visitar a su hijo, siguiendo los consejos del hombre y la invitación del vástago. Y allí que se van. Pero en aquel país repiten el mismo patrón de conducta, algo que no se escapa al hijo que les propone una actividad inédita para ambos: un viaje en barca. La única forma de romper las rutinas y enfrentar a la pareja a nuevas emociones. Decir algo más sobre el guión de la película supondría privar al espectador de conocer por sí mismo el desarrollo de esta cinta que, en cualquier caso se muestra agradable, encantadora y particularmente entretenida. 

La película tiene su moraleja: en lugar de apostar por las recriminaciones o los silencios, es mejor vivir haciendo cosas que sean nuevas y arriesgadas. Para una mujer que no sale de la rutina de su casa, arriesgado es ir a Suecia a ver su hijo. Para un hombre que no conoce el mar, arriesgado descubrir la arena mojada y penetrar en el agua aunque esté vestido. Y así, vemos a lo que se atreven los personajes de la familia.  Esta película nos recuerda que sólo hace falta ponerse a caminar sólo o de la mano del otro que nos mira. Salir de nuestra zona de confort para que el aire fresco de la aventura disuelva los bucles tóxicos de la mente.

Las historias de todos los personajes están magníficamente contadas. Todos aportan matices tan cotidianos de una familia que te hacen pensar en cómo describirías la tuya. Imagina, como si fuera tu familia y tuvieras que hacer un repaso para contárselo a tus amigos y disfrutaran escuchándote.

La dirección es hábil y particularmente ágil. Maha Haj muestra ser una directora con potencial. Igualmente notable es la actuación de los protagonistas, algunos de los cuales conocemos de otras interpretaciones en series de TV o largometrajes. A Ziad Bakri (Maisa), por ejemplo, lo hemos conocido en la serie francesa Le Bureau des Légendes y a Haran Hillo (Samar) en la serie Fauda.

Una buena película que gustará especialmente a los que amen las cinematografías minoritarias (la Israelí lo es) que pugnan por hacerse un hueco bajo el sol del Séptimo Arte. Es una historia pequeña, intimista, pero que tiene la habilidad de recoger una situación en la que, seguramente, muchas parejas maduras que van camino de la tercera edad, se habrán encontrado. El tratamiento es desenfadado y con toques de humor e ironía. Quizás haya en algunos momentos un poso dramático, pero éste no es desde luego el tono de la cinta.

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